Sucede que me encontré con un viejo separador hecho por una ex-novia de cuyo nombre no quiero acordarme. Probablemente hace un par de meses he hubiera conmovido hasta el alma y hubiera dedicado mi tarde a la amarga nostalgia de los tiempos pasados.
Sin embargo, esta vez el separador me dejó indiferente. No me interesó su contenido y su prosa me parece francamente deplorable.
O tal vez lo que sucede es que no puedo dejar de pensar en que eres mejor que todo lo que hubo antes de ti.
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